Microcasas: una opción de moda entre los jóvenes estadounidenses

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Publicado el día 13 de Agosto del 2015

Lee Pera tiene 37 años, es geógrafa y hace unos meses, harta de su piso y de su frágil vínculo con la naturaleza, decidió mudarse a una microcasa de Hamlin Street, Washington. Allí tiene la posibilidad de disfrutar de su porche y vivir cerca de los árboles, aunque sin renunciar a una vivienda que cuenta con cocina, baño y una cama de matrimonio.

La construcción está levantada sobre ruedas para que pueda desplazarse cuando lo desee. Esta joven, como otros estadounidenses de su generación que gozan de un buen trabajo, ha decidido dejarlo todo para apostar por su comodidad.

«Me encanta volver a casa por la tarde y sentarme en el porche, y también adoro tener un armario más pequeño. ¿No es genial no tener que pensar qué opción ponerme?», ha explicado al medio «BBC Mundo», que recoge la noticia en un reportaje y se hace eco de la labor de portales como tinyrevolution.com.

El caso de Lee Pera no el único. La pareja formada por Guillaume Dutilh y Jenna Spesard también decidió cambiar de vida, y gracias a su pequeña residencia equipada con ruedas ha viajado 31.000 kilómetros por América del Norte.

Andrew Odom, autor de un blog sobre las microcasas, señala que precisamente la virtud de esas construcciones se encuentra en la libertad que otorgan y en la «transición espiritual, mental y física» que proporcionan a sus inquilinos.

Las microcasas ganaron adeptos después de la crisis económica que estalló en 2008, que afectó con especial énfasis al sector inmobiliario estadounidense. Muchos ciudadanos buscaron entonces nuevas opciones.

El precio asequible de estas viviendas, que cuestan unos 12.000 dólares (10.900 euros, aproximadamente), incentivaron su popularidad. Sin embargo, los problemas causados por la legislación obstaculizan su expansión, dado que algunas ciudades impiden que las personas vivan en superficies muy reducidas.

Según Carey Carscallen, directora de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad de Andrews, en Michigan, estas construcciones son ideales para quienes «acaban de salir de la universidad y no acumulan muchas pertenencias».

Fuente: ABC