Sobre la Seguridad Jurídica por Teresa Borges García

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Publicado el día 12 de Abril del 2016

En el mundo del derecho existen conceptos difíciles de entender con palabras adecuadas o simples. Es frecuente el clamor por un “urgente” retorno del país a la seguridad jurídica, situación indispensable para las relaciones entre los ciudadanos, para el mejor funcionamiento de la economía, para reglar las relaciones públicas y políticas y también para poder negociar con la comunidad internacional.

Como “seguridad jurídica” es un concepto extraño y abstracto para la mayoría de los ciudadanos creo posible, conveniente y oportuno desmitificar el contexto que conlleva, mediante un sencillo ejemplo: Sí un grupo de amigos, aprovisionados con unas cervecitas y un buen queso de mano, acordamos jugar “ajiley” (juego de cartas muy nuestro) deberemos aplicar las normas elementales, pero… no en todas las partes se juega igual. En algunos lugares la carta No. 7 y la No. 6 valen su valor, las AES valen 11 y 10 las restantes. Pero de donde soy (otra región del país) el 7 de Oros equivale a un As. Arranca el juego y como tengo en mis cinco cartas de la misma pinta que son 4, 3, 2, 5 y 7, digo “AJILEY”. Pero otro jugador tiene las mismas cartas, pero como en lugar del 7 de Oros tiene el As, dice también “AJILEY”.

Al mostrar ambos juegos explota el ¡lío!, ¿por qué? Simplemente no aclaramos previamente las normas y el que tiene 7 de Oros, que en su comunidad vale como un As, está seguro de tener Ajiley, pero para quien tiene el As, el 7 vale simplemente 7 y por lo tanto NO HAY AJILEY. Resultado, se rompe el equilibrio del juego y la paz, comienza la disputa y se acaban la cordialidad, la cerveza y hasta la amistad porque para jugar debemos conocer los riesgos y las reglas, saber a ciencia cierta con qué contamos, como jugar y a quien enfrentamos. Sólo así las apuestas irán sobre seguro.

Un ejemplo ilustrativo de carácter jurídico en referencia a la delincuencia, materia que hoy más nos duele y afecta, es indispensable la existencia de normas que prevean el delito para que el posible delincuente tenga claro que al delinquir será sancionado fuertemente. Si la norma no es previa no habrá sanción porque no se puede calificar como delito a un hecho ocurrido antes de promulgar la norma que lo defina como tal.

La definición precisa de la seguridad jurídica es conocimiento previo de las reglas del juego, no variarlas sin avisar, ni cambiarlas para aplicarlas hacia jugadas ya realizadas de acuerdo con lo convenido, es decir, no aplicarlas retroactivamente. No cabe ninguna duda que sin ella no puede haber paz social.

Teresa Borges García
borgesgar@gmail.com

Fuente: CIV